Dejé de consumir harina y esto fue lo que me sucedió

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Quienes me conocen por años saben mi debilidad por el pan, bizcochos, cupcakes, polvorones, en fin, todo dulce y harinoso. Hasta que un día de octubre de 2015 decidí explorar alternativas saludables para mejorar mi nutrición.

La meta: dejar los productos refinados: entiéndase todo lo que hace con harina blanca, eliminarlos por completo de mi dieta o buscar alternativas saludables. Así que de buenas a primeras por un mes dejé de comer pan, pastas y pizza. Comencé a leer sobre como los productos procesados actúan en el cuerpo y cómo van acumulándose en el abdomen y la  cintura. Además la información que encontraba hablaba de cómo esos alimentos refinados  provocaban esa sensación de llenura que se iba al poco tiempo y que hacía que comieras más. Y por último y no menos importante, la inflamación que ellos producen en el cuerpo.

Les cuento cómo fueron los primeros días luego de haber tomado la decisión.


Día 1

Mi desayuno siempre consistía en café, pero ya lo había dejado (puedes leer la historia aquí), tostadas, queso y huevos revueltos. Así que esa mañana me sentía perdida en la cocina, abría la nevera una y otra vez buscando la respuesta para como romper un hábito de casi toda mi vida. Así que en vez de comer pan, lo sustituí por avena y huevos revueltos.

avena

Para mi sorpresa, ese día no sentí hambre 2 horas después de desayunar como solía ocurrir. La sensación de satisfacción duró hasta la hora de almuerzo y me sentía bien.

Para el almuerzo, que casi siempre era arroz blanco, habichuelas, pollo y aguacate, no tuve problema, excepto por sustituir el arroz blanco por arroz integral. Al principio no me acostumbraba dado que el arroz blanco, al ser procesado hace que se te derrita en la boca, lo que provoca que se vaya rápido al torrente sanguíneo, el nivel de azúcar en sangre sube y luego baja, produciendo el llamado “antojo”. Te sientes bien lleno al principio y luego se esfuma. Al comer arroz integral no me sucedió y me sentí bien.

La cena fue trágica. Ese es el momento en que usualmente comía pastas refinadas, pizza, o arroz nuevamente. Fue sustituido por batata asada, pescado y brócoli. Me sentí satisfecha y fue delicioso.


Día 2

La avena y los huevos revueltos dieron buenos resultados así que los repetí. Echaba de menos el pan, pero como me sentí bien, tomé eso como prioridad.

Almuerzo: ese día tenía antojo de pizza de Subway, ahí empezaron los problemas. No puedo comer pizza, tampoco pan. Y entonces? Volvamos al arroz, integral por supuesto, estilo paella con salchichas de pollo. Hasta el momento todo bien.

Cena: Quería espagueti con albóndigas. Ok, pero eso no puedo comerlo. ¡Ah! Pues me preparo un sán… no puedo comer pan, olvídalo. Volvamos a la batata asada, esta vez con una pechuga a la parrilla. ¡Listo!

paella


Día 3

Ya me adapté a la rutina, en especial la del desayuno porque ha sido fantástico comer bien, sentirte satisfecho y que te dure hasta el almuerzo. Aclaro que eso lo complemento con suplementos nutricionales para tener el balance nutricional necesario para el día.

En cuanto al almuerzo y la cena seguí comiendo básicamente lo mismo, porque agregaba hierbas para realzar sabores, aceite de oliva o de coco y todo tenía un rico sabor.


Día 4

Cuando desperté noté que los dedos no estaban hinchados y las sortijas podían entrar y salir sin problemas. También me percaté que no sentía pesadez al levantarme. Me estuvo raro pero como no me sentía mal, dije, “estas son muy buenas noticias”.


Día 5-6-7
Todo siguió igual y continuaba sintiéndome más liviana, ágil y el vientre comenzó a bajar de volumen. Tampoco me sentía cansada. Me sentía más alerta y viva.

Luego de esa primera semana mis pómulos comenzaron a verse más pronunciados. Mi vientre siguió bajando y no tenía esa sensación de dolor generalizado.

Continué con el patrón de alimentación y comencé a sustituir alimentos refinados por integrales con grandes resultados. Aquí les comparto lo que consumo:

  1. Pan integral con granos y semillas (el 21 granos es excelente)
  2. Arroz integral
  3. Pastas hechas con arroz integral
  4. Harina de coco en vez de harina refinada (para empanar pollo o pescado y hacer pizza casera)

integral

Luego de más de un año con este régimen me percaté que mi cuerpo estaba inflamado, adolorido y era por causa de los alimentos refinados. Al ser tan procesados el cuerpo los convierte en azúcar y esta se queda almacenada en el cuerpo y es casi imposible eliminarla salvo que hagas un cambio en tus hábitos alimentarios.

Además, bajé de peso sin proponérmelo. Por lo que como terapeuta de manejo de dolor me di cuenta de que la inflamación y el dolor generalizado que sentía era provocado por el exceso de productos refinados y al eliminarlos, mi cuerpo volvió a la normalidad, me sentía bien, sin dolor y desinflamada.

Haber eliminado el café y los refinados hizo grandes cambios en mi salud, mi energía y mi ánimo. Este régimen forma parte de los servicios de Health Coaching el profesional de la salud JJ Beeler ofrece para Benestare.

Este método es útil para el manejo del dolor, la inflamación y pérdida de peso. Si deseas más información puedes llamar al 787-232-2010 o escribir a yami@benestarepr.com.