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February 05, 2024 3 min read

En el mes del corazón y de la salud cardiovascular quiero compartir con ustedes dos situaciones que me condujeron a la sala de emergencias pensando que se trataba de un ataque cardiaco. Afortunadamente mi corazón se encontraba y se encuentra bien, aunque pasé tremendo susto. 

Ambos incidentes ocurrieron hace muchos años y aun los recuerdo vívidamente por el terror y los nervios que sentí cuando me sucedió. 

La primera vez que tuve los síntomas fue luego de una breve discrepancia que tuve con un ser querido. Recuerdo que luego de la situación comencé a sentirme mal, se me dificultaba respirar, me empezó a doler el pecho. De la nada comenzaron a rodar lágrimas por mis mejillas y en ese momento me desplomé en el suelo. No podía hablar y salió un sonido gutural para pedir ayuda. 

Fui llevada a la sala de emergencias. Me atendieron rápido y me hicieron una batería de exámenes de sangre y de orina. Los resultados salieron negativos, todo estaba bien, con excepción de un poco deshidratada. Mi corazón, pulso y presión arterial estaban en buen estado. Nada de qué preocuparse. Resultó ser un ataque de pánico. 

Tanto el ataque cardíaco como el ataque de pánico producen hiperventilación, dolor en el pecho y manifestación física del miedo. Cuando uno siente los síntomas que te descompensan el terror de estar agudamente enfermo o que algo suceda en nuestro corazón provoca una respuesta en el sistema nervioso y conlleva a hiperventilación y aumento en la frecuencia cardiaca. En el caso del ataque de pánico surgió ante una inhabilidad para manejar las emociones que sentía en ese momento. 

El segundo episodio fue ante unas circunstancias totalmente distintas y me encontraba sola. Tenía un dolor menstrual insoportable. Busqué en el botiquín y lo que tenía era Tylenol con codeína que me habían recetado tiempo antes para aliviar el dolor por extracción de cordales. 

Me tomé los medicamentos con agua, era de noche y me acosté a dormir. Un rato después  sentí  dolor en el pecho intenso, como si una pata de un elefante me aplastaba. Apenas podía respirar. Como me encontraba sola, decidí llamar al 91-1 y una ambulancia salió a buscarme. 

Me sentía tan mal que como pude tomé el ascensor para esperar la ayuda en el vestíbulo. En pocos minutos llegaron, me entrevistaron, me subieron en la camilla y me llevaron al hospital más cercano en Río Piedras. 

El paramédico me monitoreó el ritmo cardiaco. Cuando le expliqué lo que tomé me dio un regaño de una manera amable. “Lo que tomaste es un medicamento muy fuerte que no se utiliza para eso y lo peor de todo, no te va a quitar el dolor. Lo que tienes es esofagitis provocada por el medicamento”. 

Al llegar al hospital el emergenciólogo de turno confirmó la sospecha del paramédico. Así que me administraron Zantac por vena, me dejaron en observación hasta la madrugada y como todo estuvo bien, fui dada de alta. 

En ambas ocasiones no tuve problemas cardiacos. Y es normal que cuando nos sentimos descompensados y con mucho dolor, lo más importante es recibir la asistencia médica adecuada. Que sean los especialistas que diagnostiquen los síntomas.

Por qué los síntomas nos confunden 

Si sentimos dolor de pecho, sudoración excesiva, cambios en la frecuencia cardiaca, debilidad, dolor en uno o ambos brazos, siempre pidamos ayuda médica y que sea un especialista que diagnostique lo que tenemos basándose en pruebas clínicas y síntomas. A continuación algunas razones por las que los síntomas de un ataque cardíaco pueden superponerse con otras condiciones de salud: 

  1. Respuesta del sistema nervioso: tanto en un ataque de pánico como en un ataque cardíaco el sistema nervioso autónomo se activa. Cuando ocurre puede provocar cambios en la frecuencia cardiaca, la respiración y la sudoración.

  2. Hiperventilación:cuando respiramos rápidamente podemos sentir que nos falta el aire, se nos oprime el pecho y nos sentimos mareados.

  3. Manifestaciones físicas del miedo:El miedo intenso, que suele ser común cuando ocurre ataques de pánico puede provocar respuestas físicas similares a las del estrés, como la liberación de adrenalina que afecta el corazón y otros sistemas del cuerpo.

  4. Dolor en el pecho:tanto el ataque cardiaco como el ataque de pánico puede manifestarse con ese tipo de afección. En el caso del ataque cardíaco, esto se debe a la falta de oxígeno en el músculo cardíaco, mientras que en el ataque de pánico, puede ser el resultado de la tensión muscular.


Cuidarte es quererte 

Yami Otero
Yami Otero


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