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May 16, 2022 4 min read

Como terapeuta de masaje ayudo a diferentes poblaciones y sus necesidades. 

Una de las poblaciones con las que más me gusta trabajar es la de los niños. He atendido a niños tan pequeños como de 4 años de edad, a quienes he visto crecer y convertirse en adolescentes. 

Los pequeños sufren de estrés, insomnio, miedos, corajes, caídas, dolores musculares de espalda, cuello, piernas, al igual que los adultos. Es por esto que es importante que desde pequeños conozcan la importancia de cuidar bien de su alimentación, participar en actividades físicas al aire libre, dormir bien y aprender a manejar sus emociones desde pequeños guiados por sus cuidadores. 

Cuando recibo niños en mi consulta, les realizo una entrevista al igual que hago con mis clientes adultos. Procuro sentarme al mismo nivel que ellos para que se sientan en confianza. Les hago preguntas de manera que puedan entenderlas y los escucho. También veo su lenguaje corporal para saber si hay algún área que pudiese estar molestando o doliendo y que no mencionen. 

Cuando ellos me explican cómo se dieron un golpe, cómo se cayeron los miro y los escucho en silencio, con gran respeto y los tomo muy en serio. Esa acción les permite expresarse con libertad. 

Su parte favorita es cuando les digo “me gustaría medirte, ¿quieres que te mida? Siempre me responden que sí. Y les pregunto: ¿“te puedes quitar los zapatos”? Y ellos rápidamente se descalzan y se pegan en la pared dando la espalda a un poster cuadriculado que señala pies y pulgadas. Les marco hasta dónde llega la altura de la cabeza y les muestro. Y les digo que lo anotaré en su récord para cuando vuelvan en varios meses medirlos nuevamente y ver si han crecido. 

La cara de sorpresa cuando en su próxima visita ven que han crecido ¼ de pulgada, ½ pulgada y hasta 1 pulgada. La felicidad en su rostro es una experiencia extraordinaria. 

El refrán de que los niños son de goma no es cierto. Cuando se caen  o reciben un golpe, aparentemente todo está bien y no es de cuidado, sin embargo, les duele, su cuerpo recibe el impacto y la molestia puede durar días. 

El masaje es una excelente herramienta para ayudar a los chicos a aliviar el dolor, la inflamación y calmar el estrés. 

La angustia cuando los regañan o la angustia cuando hacen algo mal los drena emocional y físicamente. Esos pensamientos provocan tensión y  no los dejan dormir. 

Además, no olvidemos los llamados dolores de crecimiento. Al menos esa es mi percepción porque, aunque científicamente los dolores de crecimiento en niños no han sido comprobados, eso no significa que no los sientan o que no existen. Esos dolores o molestias en la noche, en especial cuando el niño tiene entre 6 a 9 años, es común en la inmensa mayoría de los chicos. 

Partiendo de esto, los menores también se benefician de las bondades del masaje. Una terapia de 30 o 45 minutos es suficiente para que puedan sentir alivio. 

Cuando los niños son cosquillosos es importante trabajar las manipulaciones despacio, lento para no activarles el sistema nervioso. También la comunicación con ellos es importante, en especial en cuanto al nivel de presión utilizado. Mantener la comunicación abierta para que informen cuando una manipulación no las sienten cómoda les permite a ellos expresarse con libertad. 

En mi práctica a los pequeños les encanta cuando sienten la toalla tibia en los pies y luego en la espalda. Siempre dicen “ahhh qué rico”. 

Cada vez que regresan a mi consultorio lo hacen con mayor confianza y me cuentan cómo han estado sus días en la escuela, e incluso me comparten situaciones graciosas que les han ocurrido. Se sienten con la confianza de compartirlas conmigo y eso me llena de felicidad. 

Agradezco a sus padres la confianza que han depositado en mí para atender a sus retoños. 


Estos son algunos beneficios del masaje para los niños: 


  1. Alivia el estrés y la tensión del día: los niños no están exentos del estrés: si están en la escuela y tienen exámenes, tienen alguna situación con sus amiguitos, reciben regaños de los padres, eso tiene efectos emocionales y físicos que se traducen en estrés. El masaje puede ayudar a que se sientan mejor.

  2. Mejora el sistema inmunológico: esto se logra porque el masaje activa la circulación, que ayuda a que los tejidos reciban los nutrientes que necesitan y activa el sistema linfático, responsable de limpiar nuestro cuerpo de las toxinas.

  3. Alivia el dolor muscular:los niños por lo general son muy activos jugando y practicando deportes. Los movimientos repetitivos, los golpes, las caídas provocan dolor muscular y el masaje alivia y los ayuda a sentir mejor.

  4. Aumenta la autoestima: los pequeños se sienten atendidos, cuidados y mimados cuando reciben un masaje porque en ese momento toda la atención es para ellos.

  5. Mejora el sistema motor: al trabajar suavemente los músculos permite liberar la tensión acumulada en ellos y pueden tener mejor desempeño motor.

  6. Pueden dormir mejor y por más tiempo en la noche: ya el cuerpo y la mente están relajados, el masaje también ayuda a bajar los niveles de cortisol o la hormona del estrés, así que tu pequeño o pequeña dormirá toda la noche.

Yami Otero
Yami Otero


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