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August 22, 2022 5 min read

Todos hemos pasado por al menos un episodio de estrés en nuestra vida. Son muchas emociones y sensaciones que nos invaden cuando pasamos por una situación de la que no tenemos control (de hecho, nunca tenemos el control de los demás, solo de nuestros pensamientos.) 

Se nos acelera el pulso, nos sudan las manos o todo el cuerpo, se nos hace un nudo en el estómago, sentimos fuego en las orejas,  nuestras manos tiemblan, se nos dificulta pensar o actuar, o actuamos sin pensar. Estas son solo algunas de las sensaciones porque somos diferentes y procesamos emociones y situaciones de una manera muy particular de acuerdo con nuestra crianza, entorno y experiencias de vida. 

Por muchos años viví bajo unas situaciones de estrés de las que llegué a pensar que no sobreviviría a menos que hiciera algo al respecto. Lo hice y mi vida cambió para siempre. Me percaté que si yo no hacía algo y permitía que la vida se encargara de mi destino, la situación no sería favorable para mí, de modo que decidí tomar decisiones que mejoraran el cómo me sentía y así fue que logré cambios significativos y contundentes. 

De la misma manera que me ocurrió a mí, le ocurre con frecuencia a mis clientes. 

De los clientes que me visitan para recibir terapia de manejo de dolor, la inmensa mayoría viene por problemas de estrés. Es tan alto ese nivel de tensión en su cuerpo, que todo su sistema se altera.  Probablemente también tú te sientas estresado. Si evaluamos cómo funciona el cuerpo y cuál es su respuesta ante la tensión, sería muy difícil que una terapia o cualquier tipo de tratamiento pudiera tener funcionamiento exitoso si los niveles de estrés en el cuerpo no bajan.

Las preocupaciones laborales, personales, de familia o financieras le quitan el sueño a cualquiera. Esa falta de sueño provoca que el sistema inmunológico comience a fallar. Si no duermes bien, tu y sistema inmunológico no puede funcionar a capacidad, como resultado estarás más expuesto a cualquier tipo de enfermedad, virus, bacterias. Si eres de las personas que siempre tiene catarro, puede ser una señal de que el estrés hace estragos en tu sistema. 

Además del sistema inmunológico comprometido, el cansancio debido al no dormir provoca falta de concentración, dificultad para poder analizar y poder ejecutar trabajos que en otras circunstancias se pueden hacer sin mayor esfuerzo. 

Lo peor de todo esto es que no somos conscientes de que el estrés puede matarnos literalmente y tomamos el “estrés” como parte de nuestro diario vivir. Y muchas personas no lo saben. Te preguntas por qué te sientes cansado todo el tiempo, o por qué siempre tienes hambre y quieres dulces, chocolates, frituras y todo lo que inflama. Una de las razones para que estos antojos ocurran está relacionada también con el estrés. 

Al vivir a la carrera fallamos en tomar decisiones de buena y sana nutrición y preferimos comer grasa y carbohidratos “malos” en vez de comer alimentos balanceados. Esos carbohidratos nos disparan el nivel de azúcar en sangre. El azúcar en sangre sube rápido, pero también baja rápido, lo que hace que tengas antojos y tomes malas decisiones. Y el ciclo se repite durante todo el día. Esto provoca procesos inflamatorios en el cuerpo, deshidratación, cansancio y mala alimentación. 

Ante todo este cuadro tétrico,¿qué puede hacer una persona para aliviar su nivel de estrés? Aunque la respuesta no es sencilla, hay alternativas que tienes en tus manos y que puedes realizar para poder tener un estilo de vida más equilibrado, sosegado y tranquilo.

El depender de pastillas, píldoras o jarabes para poder resolver situaciones tan complejas como la ansiedad, es prácticamente imposible. Se requiere una mayor participación en tu vida, en tus decisiones y en querer estar, sentirte y vivir mejor. 

Y según converso con mis clientes la mayor causa del estrés es la ansiedad: ese imaginar situaciones que aún no han ocurrido con tanta intensidad que el cuerpo lo interpreta como real. Sin entrar en el ámbito psicológico, ya que está fuera de mi área de práctica, me atrevo a decir que esos pensamientos y esa angustia por algo que aún no ha ocurrido, puede tener grandes efectos emocionales y físicos en la persona.

Cuando una persona me pregunta qué puede hacer para aliviar el estrés le indico que son muchas las alternativas que tienen.


Saca tiempo para despejarte, es crucial.

Así sea cinco minutos para recostarse y respirar profundamente, escuchar música relajante, encender algún difusor con aceites esenciales o prender una vela de aromaterapia puede proveer cinco minutos de tranquilidad para la persona.


Disfruta de la naturaleza. 

Ir a la playa, al bosque, a una montaña donde haya vistas hacia la naturaleza puede permitir a la persona a distraerse, despejarse y entrar en contacto con la naturaleza. 


Muévete, muévete, muévete.

El ejercicio además de ser una fuente de salud porque activa los sistemas circulatorio, y respiratorio, tonifica la piel y músculos, ayuda también a poder canalizar la tensión, sudas por lo que eliminas toxinas, liberas endorfinas, un opiáceo natural que general nuestro cuerpo y nos da la sensación de bienestar. Con 15 minutos diarios de una actividad física que te guste, es suficiente para que el cuerpo se sienta en movimiento. 


Explora la meditación.

Esta milenaria técnica es una disciplina mental que permite que la persona se concentre en la respiración y en el momento presente. Esta práctica ayuda a calmar la mente, el cuerpo y las emociones. Existen varias vertientes y estilos de meditación que puedes explorar a través de podcasts, vídeos y audios gratuitos que puedes encontrar en internet. 


Aliméntate para nutrir tu cuerpo. 

Una alimentación balanceada de carbohidratos de calidad, proteínas de calidad, grasas saludables, productos integrales, limitar el consumo de productos refinados como harina y azúcar, además de tomar mucha agua cada día, permitirá que tu cuerpo reciba nutrientes importantísimos para los procesos metabólicos básicos de absorción, eliminación, combatir enfermedades y descanso. 


Respeta tus horas de sueño 

Un adulto debe dormir 7 horas mínimo. Según estudios a partir de la quinta hora de sueño ininterrumpido el cuerpo activa su proceso de autosanación, reparación de tejidos a nivel celular y el famoso “beauty” sleep. Así que una hora antes de ir a la cama, desconéctate de todo equipo electrónico y prepárate para convertirte en Bell@ Durmiente por tu salud. 


Comparte con amigos, familia o vecinos

Rodéate de personas a quien quieras, que te hagan reír y con quien puedas divertirte. Esos ratos de distracción harán que te relajes, mejorará tu ánimo y tu círculo de gente querida se expandirá y será sólido. 


Cultiva tu espiritualidad 

El creer en un poder superior, llámalo energía, Dios, Divinidad, Universo, te ayuda a tener esperanza y fe. Te ayudará a ver las circunstancias de la vida de manera optimista, abrirá la puerta de la comprensión y la compasión hacia ti mismo y hacia los demás. 



Cuidarte es quererte 

Yami Otero
Yami Otero



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