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August 29, 2022 4 min read

¡Qué rico se siente estar en la naturaleza! Este  año he querido conectar con mi entorno y lo estoy haciendo por medio de actividades al aire libre y en el exterior. 

Una de las actividades que he realizado y que me ha permitido conocer personas maravillosas es unirme al grupo de caminatas y excursiones para conocer nuestra isla. 

Hablo de Puerto Rico Hiking Treasures (PRHT) , una iniciativa creada por Mayra del Valle, maestra de educación especial apasionada por las actividades al aire libre. 

Conocí a Mayra y su iniciativa por medio de las redes sociales. Vi muchas fotos y videos donde visitaban cañones, saltos, quebradas, montañas, playas. También los vi practicando senderismo, nadando en ríos, remando en kayaks, una infinidad de divertidas actividades para disfrutar nuestro terruño y con el importante mensaje de conservación de nuestros recursos naturales. 

Contacté a Mayra. Tuvimos la oportunidad de conversar y me contó cómo surgió PRHT. La curiosa aventurera visitaba diferentes parajes de Puerto Rico, los publicaba en las redes sociales y personas comenzaron a contactarla para conocer más de los lugares y unirse y acompañarla. Así creó la página de PRHT en Facebook que actualmente cuenta con más de 14,000 miembros.  

La calidez de Mayra, su pasión y entrega honesta por hacer la diferencia visitando nuestra isla a la misma vez que crea un grupo donde personas de todas las edades se unen para conservar el ambiente, crean una comunidad y disfrutan captó inmediatamente mi atención y quise unirme a PRHT. 

Mi primera experiencia fue visitando la Reserva Natural  Cañón Las Bocas en Barranquitas, un hermoso ecosistema fluvial de montañas, ríos y biodiversidad de más de 1,200 cuerdas de terreno entre los municipios de Barranquitas y Comerío. Este bosque ha sido protegido por más de 15 años por un grupo comunitario que logró en 2016 que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales lo protegiera mediante la compra de 64 cuerdas del lugar. 

Para llegar al cañón  fue necesario -en mi caso- atravesar los municipios de Bayamón, Naranjito hasta llegar al barrio Quebradillas en Barranquitas. Es importante destacar que la iniciativa de conservar este recurso natural fue de Carlos Collazo, quien es el portavoz y defensor de este ecosistema que alberga y donde se estudia  al cucubano puertorriqueño; es hogar del  lagartijo más grande de la isla; así como de  mucaritos grandes y chicos. 

Este lugar tiene veredas y caminos de diferentes grados de dificultad: desde el nivel básico donde se llega a la Ceiba Acostada, hasta el nivel avanzado donde se llega hasta una cascada de 200 pies de caída. 

Tan pronto llegamos, los guías Carlos Collazo, Luis Espada y Gloriangely Rodríguez nos recibieron cálidamente e impartieron las instrucciones. 

Al lugar llegamos unas 30 personas y nos organizamos para comenzar a subir el recorrido hasta llegar al río donde entre dos farallones se encontraba la Ceiba Acostada. 

Para ayudarnos a subir y bajar el escarpado camino utilizamos sogas de donde nos sujetábamos. Había comenzado a llover y la hojarasca del piso provocaba que fuese resbaladizo caminar sobre ellas. Hubo uno que otro incidente menor de caídas leves que interrumpía la solemnidad con la que caminamos entre una diversidad de arbustos y mayas. Todos nos preocupábamos al escuchar el estruendo de la caía, y los afectados gritaban “estoy bien” y luego se reían a carcajadas, lo que provocaba la risa de todos. 

Llovió durante el trayecto y así nos refrescamos. De la misma manera que subimos, nos tocó bajar una pendiente empinada hasta llegar a un río donde nos esperaba la Ceiba Acostada. 

Nos contó Collazo que ese árbol de ceiba fue derribado por los vientos durante el paso del huracán San Felipe por Puerto Rico en 1928. Ese fenómeno atmosférico provocó la muerte de 312 personas y es considerado uno de los huracanes más mortíferos de Puerto Rico, con vientos de fuerza de 160 millas por hora, al menos eso fue lo que pudo detectar el barómetro antes de romperse. 

La ceiba debe tener cerca de 200 años, según describió Collazo. Lo curioso es que aún derribada, continúa viva, verde, como si estuviese tomando un descanso centenario. 

Para llegar hasta la ceiba es necesario cruzar el Río Frío y subir por las rocas y una pendiente. 

El trayecto se me hizo muy llevadero por parte  de todos los miembros del grupo quienes me acogieron con gran simpatía. Algunos llevan más de un año en el grupo, conocen a todo el mundo, son parlanchines y les gusta echar bromas a todos. 

El recorrido duró unas 4 horas. Al final, algunos decidieron sumergirse en el llamado jacuzzi, una charca lindísima que invitaba a explorarla. Varios de los visitantes hicieron turno para sentarse de espaldas a una pequeña cascada que parecía acoger a quienes se colocaban para recibir el suave golpe de agua en la espalda. 

Regresamos mojados, cansados por subir una enorme y larga pendiente donde casi terminamos gateando. Estábamos agotados y felices. 

El contacto con la naturaleza nos permite cambiar de ánimo, respirar aire fresco, ejercitarnos, disfrutar la belleza del paisaje, la fauna y la flora de nuestro país y conocer extraordinarios seres humanos con gran conciencia de conservación, respeto y agradecimiento por nuestro país. Te invito a que tengas mayor contacto con la naturaleza, tu cuerpo, mente y espíritu te lo agradecerán. 


Cuidarte es quererte 











Yami Otero
Yami Otero


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