¿Una cicatriz puede causar restricción en tu cuerpo? ¡Sí! ">
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January 16, 2023 4 min read

Comparto con ustedes algo que me sucedió. 

Practico entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT por sus siglas en inglés) hace un tiempo. Este tipo de ejercicio cardiovascular me da mucha energía, fortalecimiento muscular y resistencia. 

En una ocasión presté atención a cuando estaba haciendo abdominales estilo tabla (plank) y notaba cómo sentía estrechez justo más abajo del esternón. Cuando observé ese detalle recordé que en ocasiones al inhalar profundamente sentía que algo se encajaba en el esternón. 

Terminé el entrenamiento y recordé las palabras de la terapeuta Kelly Armstrong, a quien conocí durante uno de los seminarios que tomé en Tampa con el profesor de manejo de dolor y masaje ortopédico James Waslaski. Haber conocido a Armstrong me permitió estudiar más a fondo cómo las cicatrices que tenemos en nuestro cuerpo, además de formar nuestra historia, pueden provocar restricciones, dolor, incomodidad, presión y pueden también tener memoria emocional. 

La terapeuta nos ofreció una charla en la que nos explicó que las cicatrices y adherencias crean un impacto negativo sin importar en qué parte del cuerpo se encuentran, sin embargo, crean una conexión adherencia/cicatriz y dolor crónico. Esto sin importar si las cicatrices han sido por accidente, trauma o cirugía. Incluso, muchas cicatrices tienden a provocar incomodidad o molestia cuando la palpan, sin importar cuándo ocurrió la lesión. 

Por qué ocurre 

Según Armstrong las adherencias desarrollan cicatrices y conectan estructuras que no se supone estén conectadas. Son cicatrices internas que se forman cuando el cuerpo sana luego de cualquier tipo de lesión, cirugía, infección, trauma o inflamación. Estas conexiones halan la fascia (tipo de tejido conectivo) de manera que actúa como una camisa de fuerza o compresión alrededor de músculo y nervios, lo que puede causar pérdida de movimiento o dolor. Estas adherencias pueden estar alrededor de órganos internos y ejercer presión sobre ellos, lo que puede causar enfermedad o condiciones que pueden poner en riesgo la salud. 

La cirugía es la causa principal de adherencias en el cuerpo. 

La revista Digestive Surgery reportó que 90% de los pacientes sometidos a cirugía abdominal desarrollan adherencias. Imagínate cuántas mujeres se han sometido a cesáreas, apendicectomía (remoción de la apéndice), histerectomía (remoción del útero), cirugía plástica, mastectomía, cirugía de cadera o de espalda, procedimientos en los intestinos o laparoscopia. 

Hablando de laparoscopia, ese es mi caso. He sido sometida a 3 laparoscopias en mi vida y las tres en los años 90. Las primeras dos fueron debido a problemas con la endometriosis en 1992 y la segunda en 1997.   La última fue en 1998 cuando me extirparon la vesícula. 

Precisamente donde me hicieron la incisión para esa última cirugía era donde sentía que me halaba hacia adentro, como si me estuviera encogiendo. Cada vez que hacía los abdominales sentía el tirón en el área superior del abdomen justo encima del esternón. Y cuando respiraba sentía que algo se encajaba y hacía “clac”. 

Así que recordando las palabras de la terapeuta, planifiqué hacerme (yo misma)  una pequeña sesión de Myofascial Release y las técnicas que fuesen necesarias para poder suavizar los efectos de esa cicatriz. 

La terapia que me practiqué

Fue interesante cuando coloqué los dedos sobre la cicatriz. Creo que nunca la había tocado con detenimiento como hasta ese día. Al palpar el área me percaté que estaba sensitiva, sentía molestia. Así que poco a poco comencé a ejercer presión firme en el área, por unos minutos, mientras comencé a respirar profundo y despacio. 

Sentí cómo todo mi cuerpo comenzó a suavizarse. Luego comencé a notar un cosquilleo en las piernas. Estaba tumbada en la mesa de tratamiento y noté cómo mi torso comenzaba a subir poco a poco, un movimiento sutil. Y ese movimiento lo que en realidad hacía estirar el área. En la medida en que iba estirando, podía respirar más profundo. Entonces sentí como la piel de la herida comenzaba a liberarse, podía notar cómo los dedos poco a poco se iban desplazando bien despacio en la medida en que pasaba el tiempo. La piel al principio se sentía dura, luego fue soltando la restricción poco a poco y comenzó a suavizar. Ya la piel estaba bastante suave, lo que me permitió poder ir moviendo la piel que rodeaba la cicatriz y toda el área comenzó a suavizar. Extendí las manipulaciones en todo el abdomen para poder lograr un efecto general para suavizar la fascia de todo el abdomen. Luego descansé. 

Dos días después cuando hice los ejercicios abdominales noté que ya no sentía el tirón, incluso, podía colocarme en mejor posición y estirar el torso sin sentir el tirón hacia abajo. Además, cuando respiro profundo ya no hay sonidos ni siento ninguna restricción. 

Si esto fue solo en el área superior del abdomen y me afectó el torso, imaginen lo que podría afectar otro tipo de cirugía, en especial las cesáreas y sus efectos en la piel de bajo vientre, en los órganos internos y en especial en la vejiga. La cantidad de adherencias que puede haber en el área podría provocar incontinencia urinaria debido al tejido que queda sobre los órganos ejerciendo presión y ocupando un espacio donde no se supone que esté. 

Lo mismo sucede con las cirugías estéticas. Tengo clientas que se han sometido a cirugías estéticas y tienen falta de sensibilidad o hipersensibilidad en el abdomen. 

Esto puede ocurrir en cicatrices en cualquier parte del cuerpo por cirugías o por accidentes, sin importar el tiempo que haya transcurrido. 

En mi caso, solo una terapia fue suficiente para recuperar el movimiento y liberar la restricción en el área. Esto lo acompaño con ejercicios de estiramiento diariamente para ayudar a que la fascia continúe soltando, aunque ya la terapia haya sido realizada, la fascia puede seguir reorganizándose y eliminando posibles restricciones a otros órganos, músculos, tejido y hasta hueso. Ayudar a la fascia a que no cree restricción innecesaria es un ejercicio que dura solo de 5 a 10 minutos y que se puede practicar diariamente. 

Como parte de esta terapia, incluyo el uso de masaje con ventosas para estimular la circulación y el sistema linfático que rodea la cicatriz. 

Si tienes una cicatriz que crees que puede estar causando problemas, estoy aquí para ayudarte. 



Cuidarte es quererte 





Yami Otero
Yami Otero


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